Mi niñez estuvo rodeada de recuerdos políticos, Mi padre mencionaba con admiración el discurso de Haya de la Torre en la plaza de Acho y una marcha de miles de apristas por las calles de Lima que mostrando sus libretas electorales coreaba ¡Esto es el APRA qué les parece!
En esos años aurorales la mayoría de los limeños sabía que APRA significaba Alianza Popular Revolucionaria Americana y que era un partido antiimperialista que propiciaba la toma del poder político por los productores (obreros y campesinos) aliados a las clases medias. Si hoy se hiciera una encuesta sobre su significado asumo que esa misma mayoría contestaría: Es el partido de Alan García.
Mi tío Felipe nos contaba que como miembro de la “guardia dorada” de la JAP se había enfrentado a las huestes del partido Unión Revolucionaria liderado por Luis A. Flores y durante la llamada
Segunda Guerra Mundial puso en mi casa paterna un gran mapa de Europa para seguir diariamente con banderitas los movimientos en los diferentes frentes de batalla y así nació en mí una admiración por el ejército soviético cuyo avance de Stalingrado a Berlín puso fin al Tercer Reich en 1945, cuando yo tenía 10 años.
Esa admiración se fue trasladando a los partidos comunistas en base a lecturas que me dieron a conocer su participación en la guerra civil española y en los movimientos de resistencia a la invasión alemana, especialmente en Francia e Italia.
Entre 1945 y 1948 mi padre trabajaba los fines de semana como administrador de un campamento en Autisha, cañón a 2,200 m.s.n.m. en el municipio de Huachupampa, Huarachuri, donde se construía una represa hidroeléctrica, y en esa calidad organizó un almuerzo en honor de Víctor Raúl Haya de la Torre. En ese almuerzo pude ver por primera vez en mi vida al fundador del APRA quien durante su recorrido era saludado por los apristas con el brazo en alto y a la palabra SEASAP, es decir Solo El Aprismo Salvará Al Perú. Increíble pero cierto.
El 3 de octubre de 1948 fui testigo de la frustración de mi primo aprista Luis E. Olivera que habiendo ido en busca de las armas prometidas por el partido para la revolución iniciada ese día encontró que la policía estaba esperándolos. Más adelante formaría el APRA Rebelde donde pude conocer a Luis de la Puente Uceda, Carlos Malpica, Gonzalo Fernández Gasco, Héctor Velarde, Ricardo Napurí y Ezequiel Ramírez Novoa.
Cuando ingresé en 1950 al Colegio Militar Leoncio Prado parece que toda referencia política desapareció, excepto mi lectura de la revista que dirigía Genaro Carnero Checa y que, en marzo de 1953, cuando yo estaba postulando para ingresar a San Marcos, publicó en su caratula: “Stalin ha muerto. El estalinismo le sobrevivirá.” Genaro no podía prever que tres años después, en el XX Congreso del Partido Comunista de la URSS, Nikita Jrushchov presentara un informe en el que denunciaba los crímenes y errores de la época de Stalin dando fin al llamado stalinismo que promovía el culto a la personalidad y el dogmatismo ideológico.
Durante los dos años de Estudios Generales en San Marcos (1953-1954) tuve el privilegio de conocer a Felix Arias Schreiber , Lea Barba, Mario Vargas Llosa, Manuel Soane Yepez, Carlos Paz Cafferata y muchos otros que mi memoria parece haber borrado pero con los cuales pude compartir mis inquietudes políticas.
Cuando ingresé (1955) a la Facultad de Ciencias Económicas fui elegido como delegado al Centro Federado, “porque crees en lo que dices” me aclaró un compañero de estudios, y participé en los frentes obrero-estudiantiles, que luchaban contra la dictadura del General Manuel Odría .En estos frentes también participaban los apristas.
En 1956 fui elegido como delegado ante la FUSM, Federación Universitaria de San Marcos, y el primero de junio, cuando yo estaba yendo al cine Biarritz, me vi envuelto en la marcha que exigía la inscripción de Belaunde Terry como candidato a la Presidencia de la Republica y ante la violenta respuesta de la policía participé en los disturbios posteriores siguiéndome la llamada guardia de asalto hasta la plazuela del teatro Segura.
A los siete días asistí lleno de euforia a la manifestación convocada en la Plaza San Martin donde me encontré con Juan Mármol quien me propuso visitar posteriormente a Belaunde en su local de campaña. En esa entrevista, que se realizó algunos días después, le solicité me dijera su posición sobre la concesión de la Brea y Pariñas a la IPC , la reforma agraria y la reforma universitaria. Sobre las dos primeras no fue lo radical que demandaba mi juventud pero sobre la tercera la encontré realmente inadmisible: crear patronatos del sector privado para que apoyaran a las universidades públicas “como es Estados Unidos” me dijo.
En 1980, cuando Belaunde era nuevamente candidato a la Presidencia tuve la oportunidad de plantearle mis ideas sobre la solución del problema de la vivienda que confrontaban y confrontan los sectores de menores ingresos, pero esa es otra historia.
En noviembre de ese mismo año (1956) cuando los delegados apristas propusieron en la asamblea de la FUSM, la aprobación de una orden del día censurando la intervención de las tropas soviéticas en Hungría para sofocar su revolución libertaria, yo que consideraba todo eso como una maniobra de la CIA, me paré y grité: “Gloria al ejército soviético”
Años después, muchos años después, visité como turista Budapest y al observar la tristeza de sus pobladores, el atraso tecnológico, la corrupción evidente y los privilegios que gozaban los “soviéticos” no solo cancelé la gira sino que regresé al Perú indignado con todos aquellos que habían estado antes y nunca nos informaron.
En 1956 el General Odría, obligado por las protestas populares, especialmente en Arequipa, convocó a elecciones y se eligió como Presidente a Manuel Prado, con el apoyo aprista, dando termino a la dictadura llamada del “ochenio” iniciada el 27 de octubre de 1948 cuando un golpe militar derrocó al presidente Constitucional de la Republica José Luis Bustamante Rivero que había sido elegido democráticamente.
El decisivo apoyo del APRA a la candidatura de Prado no solo impidió que Belaunde fuera elegido presidente, y la emergente clase media participara en el gobierno, sino también puso en evidencia como un partido que había sido considerado de izquierda respaldaba a los latifundistas y a la más rancia oligarquía peruana en una alianza que fue llamada “convivencia”. Esta coyuntura unida a otros factores de carácter nacional y específicos universitarios hizo que aparecieran movimientos estudiantiles que disputaran al APRA la hegemonía que había tenido en la UNMSM.
Durante los primeros meses de 1958 el gobierno de Prado propuso, dentro del marco de la guerra fría, que la OEA se uniera con la OTAN y mientras la política económica generaba continuas protestas de los bancarios, tranviarios y de otros sindicatos, los partidos de la oposición, Acción Popular y la Democracia Cristiana, efectuaban protestas callejeras que eran reprimidas con el uso de gases.
Dentro de ese contexto, el vicepresidente Richard Nixon llega al Perú el 7 de mayo de 1958 y al día siguiente acudió en auto descubierto a La Casona de la Universidad de San Marcos, ubicada en el Parque Universitario, donde es recibido con virulencia por estudiantes de esa casa de estudios, quienes impidieron su ingreso
Yo no pude participar en la referida protesta porque estaba trabajando y no me dieron permiso para salir antes de la hora establecida; sin embargo, años después Guido Monteverde, en su famosa columna “antipasto gagá” sostuvo que yo había sido quien supuestamente había escupido a Nixon y Alberto Quimper, “faenón” sostenía que me había visto arengando a los estudiantes desde la pileta del patio de Derecho.
Es en esas circunstancias que se crea el Frente Estudiantil Revolucionario FER y me constituyo en su primer Secretario de Organización iniciando mis tres años de mayor actividad política en el Centro Federado de Ciencias Económicas, la Federación Universitaria de San Marcos FUSM y la Federación de Estudiantes del Perú, FEP
Durante esos intensos años tuve la oportunidad de conocer y compartir horas de lucha y de bohemia con los poetas Alejandro Romualdo, Juan Gonzalo Rose, Cesar Calvo, Mario Razzeto y Reynaldo Naranjo, el pintor Francisco Izquierdo Lopez, el combatiente Juan Pablo Chang, muerto con el Che Guevara, Eduardo Anaya Franco, Guillermo Mercado, Renato Murillo, Tomas Matos, Vital Scapa, Hector Huanay, Jose Vertiz, José Espinel, Edwin Bastos, Angel Vargas Vela, Carlos Franco y , por supuesto, con aquellos que más de medio siglo después, tuvimos la enorme satisfacción de compartir recuerdos, experiencia y opiniones: Lea Barba, Héctor Bejar, Nania (Nanya) Calvo, Víctor Carrera, Atilio Corzo, Cesar (Cato) Franco, Carmela Izaguirre y Abraham Lama







No hay comentarios:
Publicar un comentario