El objetivo del programa de asistencia técnica del AID
del que fui beneficiario de marzo a mayo de 1964 era darnos a conocer la organización y funciones del Federal Home Loan Bank Board (FHLBB) por
lo que, después de mi fugaz paso por las
universidades de Miami y Washington, me
integré al grupo conformado por dos
Auditores de la referida institución, que actuaban como intérpretes y anfitriones, y dos becarios más del Banco
de la Vivienda: Mario Zambrano y Víctor Valverde quien , en 1971, tuvo la gentiliza de alojarme en su domicilio
durante mi paso por Zúrich (Suiza)
A raíz de lo que aprendí en ese programa y teniendo
en cuenta de la existencia en el Perú de no solamente las Mutuales de Vivienda
sino también de diversa organizaciones estatales y privadas con participación estatal , como era el caso del Banco Central
Hipotecario , que se dedicaban al financiamiento habitacional me nació la idea que el Banco de la Vivienda
del Perú (BVP) debía cumplir , en
relación con esas entidades, las mismas funciones que realizaba el Banco
Central de Reserva en relación a los bancos y compañías de seguro, lo que de
alguna manera fue materia de mi tesis doctoral y de mi gestión como Gerente General del BVP.
Al regresar a Lima ( junio
1964) presenté mi tesis, me gradué y me inscribí en el correspondiente registro cumpliendo
las formalidades para obtener de título
de Contador Público Colegiado CPC de
acuerdo al compromiso contraído al
ingresar al banco pero Cesáreo Alonso
renuncio para dedicarse plenamente a las labores de auditor independiente a través de su compañía Alonso, Castro &
Asociados por lo que Rodolfo Pérez
Curotto (del banco Agropecuario y futuro
Gerente General de la Mutual El Puerto) fue contratado como Gerente de
Supervisión y yo fui nombrado Contador General del banco donde conté con el
apoyos de, entre otros cuyos nombres han desaparecidos de mi memoria por efecto
de múltiples isquemias, Gonzalo Suarez Collazos
y Rosa (Rosita) Llave, futura esposa de Cesáreo Alonso
Durante mi adolescencia mi
padre, que había ingresado como portapliegos a las Empresas Eléctricas Asociadas
y después de ser Sub Gerente a cargo del
departamento del personal al jubilarse fue nombrado miembro del directorio,
nos contó que, cuando llegaba la época de
los aumentos, recorría las diversas oficinas y a los empleados que los veía con
muchos papeles en su escritorio o muy
ocupadas no les aumentaba el sueldo ni los ascendía porque “no sabían organizarse”
Esa lección, que he aplicado durante toda mi vida profesional,
es decir hasta que “me jubilaron”, hizo
que el Directorio me felicitara varias veces por la prontitud con que
presentaba los balances mensuales y creo
que influyó para que el Gerente Genera,
Dr. Claudio Bovet Echecopar, me encargara redactar las actas de las sesiones de
Directorio.
Como es lógico, para
cumplir esa tarea tenía que asistir a las referidas sesiones lo que me dio la
oportunidad de conocer personalmente a
sus miembros especialmente al Dr. Antonino Espinosa Laña, fundador y principal
ideólogo del PPC, y al ilustre arquitecto Luis Ortiz de Zevallos
Paz Soldán, uno de los primeros urbanistas del país y propulsor del Proyecto
Experimenta de Vivienda PREVI llevado a cabo en Lima bajo los auspicios de las
Naciones Unidas.
Recuerdo que un día se
produjo un fuerte temblor que
originó terror entre los que trabajamos
en el BVP ya que estábamos en el quinto y veíamos como los teléfonos y demás artículos de
nuestros escritorios se caían n al suelo. En esas circunstancias vimos como el
Arq. Ortiz de Zevallos salió tranquilamente de su oficina y después de
evaluar la situación poniendo sus manos
en una columna y mirando el techo, nos
dijo:
Calma. No hay peligro.
Algunos días después se
reunió el directorio y les dijo que durante el temblor había sentido tanto
miedo que apenas pudo salir de su oficina, agarrarse de una columna y después de levantar los ojos al
cielo, pidiendo misericordia a Dios, recien pudo hablar.
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